Por el Dr. Mario Antonio Molina Ayala. Especialista en Endocrinología. Clínica de Diabetes y Obesidad HE CMN S.XXI IMSS. Cédula Profesional 3279106

 

Estimado Dr (a) le invitamos a leer la siguiente nota: “Rol de la Microbiota en la Obesidad”

 

La inflamación es una respuesta normal del organismo ante una agresión; sin embargo, cuando es excesiva, puede resultar en enfermedades inflamatorias crónicas como la Obesidad.¹

La obesidad induce inflamación en tejidos metabólicos que se genera en respuesta a un exceso de nutrientes y disminución de energía, responsables de generar estrés metabólico que activa diferentes vías de señalización, lo que favorece el desarrollo de resistencia a la insulina, el reclutamiento celular y la producción de mediadores inflamatorios que generan inflamación sistémica de bajo grado. La inflamación de bajo grado en el tejido adiposo se considera el principal factor asociado al desarrollo de resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares.¹

Sin embargo, las causas que generan la inflamación del tejido adiposo no se encuentran del todo establecidas. En fechas recientes se propone a la disfunción mitocondrial en los adipocitos como la causa primaria de la inflamación del tejido adiposo.2 Uno de los principales mediadores de la inflamación son los macrófagos, que pueden formar hasta el 30% del tejido adiposo expandido, y son el principal efector.³

La microbiota humana comprende todos los microorganismos que habitan en las mucosas de nuestro organismo, siendo la más extensa la microbiota gastrointestinal. Los más abundantes son Firmicutes, Bacteroidetes, Proteobacteria y Actinobacteria. Ésta microbiota desempeña varias funciones críticas para el buen funcionamiento del organismo.

En la Obesidad, la composición de la microbiota cambia, lo que se conoce como disbiosis; frecuentemente disminuye el índice de Bacteroidetes e incrementa el conteo de Firmicutes, y se ha encontrado que las alteraciones de la microbiota intestinal son responsables de la progresión hacia la Obesidad al promover el reclutamiento y la proliferación de macrófagos, lo que a su vez genera mayor inflamación.³

Otro mecanismo que puede favorecer la Obesidad y en el cual está involucrada la microbiota es la formación de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), los cuales son fermentos de carbohidratos no digeribles. El tipo de AGCC que se formarán dependerá de la composición de la microbiota, por lo que en un estado de disbiosis, los AGCC, en lugar de utilizarse como energía, pudieran almacenarse como grasa, fomentando la Obesidad.³

Si la alteración de la microbiota promueve el desarrollo de la Obesidad, un camino para revertir esta tendencia sería corregir la disbiosis, lo cual se puede lograr a través del uso de probióticos, los cuales son cepas de bacterias que son ingeridas por vía oral y contribuyen a la regulación de la microbiota intestinal. Las cepas con mayor evidencia de reducción de peso y grasa corporal son Lactobacillus y Bifidobacterium; sin embargo, los resultados obtenidos en estudios clínicos son altamente dependientes de la cepa utilizada, la dosis administrada y la duración de la intervención, por lo cual, aunque la mayoría de la evidencia señala hacia los beneficios potenciales del manejo de la Obesidad con probióticos, se requieren más estudios para determinar las cepas específicas, la dosificación y la duración del tratamiento para obtener los resultados esperados.³

En conclusión, a partir de la epidemia de Obesidad en nuestro país y en gran parte del mundo occidental, se requiere de tratamientos que sean sustentables, accesibles y eficaces para combatir este gran problema de salud pública. Aunque la etiología de la Obesidad es multifactorial y compleja, la evidencia sugiere que la disbiosis intestinal es un factor clave para su desarrollo, lo que supone que sí está en nuestras manos corregir esta alteración, y que potencialmente podríamos manejar a estos pacientes para que mejore su salud y su calidad de vida, y se prevengan las complicaciones asociadas a este padecimiento.4

 

Referencias:

1.Catrysse L. Inflammation and the Metabolic Syndrome: The Tissue-Specific Functions of NF-kB Trends in Cell Biol 2017; 27:417

2.Grant R, Deep V. Adipose Tissue as an Immunological Organ. Obesity 2015; 23: 512

3.Wang J, et al, The Relationship between Gut Microbiota and Inflammatory Diseases: The role of macrophages, Front Microbiol 2020; 11: 1065.

4.Green M, et al, Microbial Medicine: Prebiotic and Probiotic Functional Foods to Target Obesity and Metabolic Syndrome, Int J Mol Sci 2020; 21: 2890.

Material desarrollado con fines de educación médica continua. 

Código interno de aprobación:  MX20OB00004. 

Material exclusivo para profesionales de la salud.

La información aquí presentada es la opinión del ponente.

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